Coolhunting: una mirada diferente

Breve historia de una coolhunter que no sabía que lo era…

El primer libro que compró se titulaba “Una teoría de la felicidad”, del Doctor Enrique Rojas. Ella tenía entonces doce años de edad. Fue el primer ejemplar de una amplia biblioteca sobre temas relacionados con la búsqueda del bienestar en los distintos ámbitos de la vida.

A ese primer libro le siguieron muchos más en torno al bienestar y otras temáticas: arte, diseño, otras culturas, viajes, filosofía práctica, música, y otros libros de diversa índole. A ella también le gustaba coleccionar imágenes (principalmente postales) y música que por uno u otro motivo llamaran su atención.

Desde pequeña, tuvo la oportunidad de viajar por diferentes países en los que, sin darse cuenta, iba captando y recogiendo información. Simplemente le gustaba observar y aprender.

Tuvo siempre la curiosidad y la inquietud de buscar en base a sus intereses que se fueron ampliando con el paso de los años. Contaba con una gran curiosidad, capacidad de observación y síntesis, y una manera personal y particular de conectar la diferente información que iba asimilando. Le salía de manera natural.

En los años 80 todavía no existía o se desconocía el término coolhunting, pero ella (sin saberlo) ya se estaba entrenando en la esencia de esa disciplina, tal y como comprobó años más tarde.

¿Qué es Coolhunting?

El término coolhunter significa buscador de tendencias.

Cool quiere decir “fresco” y familiarmente significa “guay”, “chulo”.

Es una disciplina joven que surge en la década de los 90. Se suele asociar al mundo de la moda, aunque se aplica también a todo tipo de manifestación social y cultural (arte, estilo, formas de vida, ocio).

Consiste en identificar cambios en las tendencias sociales y ver de qué manera se puede crear algún servicio o producto que cubra esas nuevas necesidades, anticipándonos y siendo los primeros en el mercado.

Para mí, coolhunting es mirar de una manera diferente y buscar nuevas oportunidades.

De la idea a lo concreto

Han pasado muchos años desde aquel primer libro. Ahora, esta coolhunter que no sabía que lo era, cuenta con más recursos para buscar y encontrar, pero todo parte de una actitud innata en ella: la iniciativa, la necesidad de búsqueda y el movimiento. Moverse en diferentes ambientes, buscar en internet, relacionarse con personas muy distintas, … y sobre todo, observar, preguntar, indagar. Así va recopilando datos e información inicialmente inconexos…hasta que llega un día en que surge la idea, después de un largo proceso…

Y esa idea, es solo una idea, un primer paso. Después hay que darle el valor práctico. Convertir esa idea en un producto concreto y que los clientes lo aprecien y lo adquieran.

El término coolhunter puede sonar muy cool o incluso snob, pero también puede ser algo natural y cotidiano.

Imagen: “Ancient Egyptian Symbol” Kriss Szkurlatowski (Polonia)

Sobre la autora:

Ana Molina es Licenciada en Administración de Empresa por Bentley College (EEUU) y autora de 2 libros sobre auto-motivación.

© Ana Molina 2011 Puedes contactar en info@anamolina.es

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  1. Rodrigo Says:

    Me ha gustado mucho tu historia, muy bonita…Debe ser gratificante que esas inquietudes que siempre estaban dentro se hayan concretado en una profesión tan innovadora y creativa…Estoy seguro que debes tener una gran capacidad de percepción…

    Hasta pronto!!!

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