El poder de la paciencia en un mundo a golpe de click

En una conferencia sobre Learning & Teaching, Jennifer L. Roberts, profesora de Historia del Arte en Harvard University, nos cuenta cómo incorpora en sus clases la enseñanza de un valor como la paciencia.  Os resumo su ponencia que podéis leer en Harvard Magazine y ver completa al final de este post.

Hoy en día, con las nuevas tecnologías todo va dirigido a la inmediatez. Disponemos de acceso instantáneo a la información. El tipo de vida actual nos empuja hacia la rapidez. Por este motivo, Roberts, incluye en sus clases ejercicios prácticos que permiten procesos de aprendizaje de ralentización del tiempo.

Práctica para desarrollar la virtud de la paciencia

En todos los cursos que enseña, sus estudiantes han de entregar un trabajo de investigación sobre una obra de arte concreta.  Como trabajo previo de investigación, han de ir al Museo de Bellas Artes de Boston donde se encuentra el cuadro propuesto  y pasar tres horas observándolo.  Es requisito indispensable apagar sus smartphones, tablets, o cualquier otro dispositivo tecnológico.

Tres horas de observación: el tiempo es excesivo de manera intencionada.  El espacio, el Museo de Bellas Artes de Boston, también es elegido por un motivo, y es que han de estar fuera de su lugar habitual de estudio para que sea un entorno con posibilidad de distracciones diferentes a las habituales.

Uno de los cuadros para el ejercicio de paciencia:  Copley’s A Boy with a Flying Squirrel, 1765

Uno de los cuadros que propone Roberts para el ejercicio de paciencia. A Boy with a Flying Squirrel, 1765 by Copley

Photograph ©2013 Museum of Fine Arts, Boston

Según Roberts, cuando propone el ejercicio, la mayoría de sus estudiantes ofrece resistencia. ¡Pasar tres horas mirando un cuadro! pero después  le comentan que se han quedado sorprendidos de todo lo que han podido observar. Sobre todo les extraña  la diferencia entre sus expectativas y lo que realmente ocurre durante el proceso. 

El proceso permite un aprendizaje

Se supone que la visión nos ofrece una información directa e instantánea, pero lo que los alumnos aprenden es que hay detalles y relaciones que solo se perciben dedicándoles un tiempo.  La interacción continuada con el cuadro les permite concentrarse y apreciar detalles que solo se pueden percibir con tiempo y paciencia.  Una de las  conclusiones que se obtiene es que el hecho de tener acceso inmediato a algo no significa que lo hayas aprendido o que lo conozcas.  

Resaltado

El aprendizaje requiere tiempo y paciencia estratégica

Hay infinitas profundidades de información en cualquiera de las materias que se estudian. Se necesita tiempo y atención focalizada para llegar a esa riqueza informativa y de aprendizaje.  Otra lección que se puede extraer de este ejercicio es que debemos ser escépticos de la apariencia inmediata superficial, es decir,  de lo que a simple vista “parece que es”, pues siempre hay más si nos tomamos el tiempo de observar.

La paciencia como estrategia

A veces, el reducir la velocidad, es un proceso productivo. La capacidad para ralentizar y tomarnos un tiempo activo se convierte en algo útil y necesario en este mundo de ritmo vertiginoso e inmediatez. Se trata de enseñar la paciencia como estrategia. Si el término paciencia nos suena antiguo podemos renombrarlo como Time Management Engineering o Time Intelligence.

Finalmente, Roberts propone que de vez en cuando busquemos nuestros momentos para tomarnos tiempo y espacio  y, simplemente,  observar/interactuar con algo o alguien. Seguro que en el proceso aprendemos algo de paciencia, una virtud muy necesaria.

 

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