Marie Curie, ejemplo de tenacidad y constancia

Marie Curie, ejemplo de tenacidad y constanciaUna científica inteligente y luchadora en un mundo de hombres.

Su pasión por la ciencia la impulsó a superar numerosos obstáculos en su vida.  Fue pionera en el campo científico, mundo hasta entonces exclusivamente masculino.

Madame Curie ha pasado a la historia por sus descubrimientos sobre la radiactividad.

Fue la primera persona en recibir dos premios Nobel y la primera mujer en enseñar en la Universidad de la Sorbona.

Sus orígenes en Varsovia

María Sklodowska era la quinta de cinco hermanos. Nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia (Polonia). Sus padres fueron un profesor de física y matemáticas y una maestra. Mostró una gran inteligencia y curiosidad desde muy temprana edad. “María siempre tenía una opinión propia sobre todo y sabía defenderla”, se cuenta en su biografía.

Su infancia está marcada trágicamente por la muerte de su hermana mayor, Zofia, y el posterior fallecimiento de su madre cuando ella contaba con 11 años.

Fue siempre una gran estudiante. Después de terminar sus estudios de secundaria, quiso seguir formándose. Pero en aquella época, la Universidad de Varsovia no aceptaba mujeres. Lejos de resignarse, la joven entró a formar parte de la “universidad volante”, formada por personas (principalmente mujeres) que estudiaban de manera clandestina por las noches.

La meta de María era estudiar ciencias, y comprendió que tendría que trasladarse a París, donde sí aceptaban mujeres, pero no contaba con los recursos necesarios. Su familia estaba pasando dificultades económicas y no tenían suficiente dinero para apoyar sus estudios y los de su hermana Bronia.

Mujer fuerte y perseverante

Este obstáculo no desalentó a Marie, que llegó a un acuerdo con su hermana para que las dos pudieran seguir estudiando. Trabajó como institutriz para pagarle los estudios a Bronia con el objetivo de que, cuando se graduara y empezara a trabajar, le pagara la universidad a ella. Transcurridos dos años, la situación financiera familiar mejoró y María pudo trasladarse a París y comenzar sus estudios de ciencias.

Fue la primera mujer en matricularse en la Facultad de Física de la Sorbona, cambiando su nombre por el de Marie. En aquella época había 2.000 estudiantes en la rama de ciencias, de los cuales sólo 23 eran mujeres.

Trabajadora infatigable

Cuando llegó a París, se instaló en casa de su hermana Bronia que, tras licenciarse en Medicina, se había casado. Sin embargo, al poco tiempo Marie se trasladó a un pequeño piso del barrio latino, donde con escasos recursos económicos lograba sobrevivir. París estaba lleno de artistas, poetas y estudiantes. Era una ciudad que rebosaba alegría y vitalidad, aunque Marie pasaba la mayoría del tiempo estudiando y apenas realizaba vida social.

En la universidad la trataban bien, pero no confiaban mucho en sus posibilidades de avance profesional. Ajena a las opiniones externas, Marie seguía su camino: estudiaba mucho y salía poco. Al terminar sus estudios de Física consiguió una beca. De esta manera pudo obtener una segunda licenciatura, esta vez en Matemáticas.

Amor y pasión por la ciencia

En 1894 conoció a Pierre Curie, profesor de Física, que al poco tiempo se convertiría en su marido. Compartieron sus vidas y su gran amor por la ciencia. El matrimonio trabajaba en un laboratorio frío y destartalado donde realizaban sus investigaciones sobre la radiactividad, término que Marie acuñó.

Tuvieron dos hijas, Irene y Eve. Irene recibiría el premio Nobel de Química muchos años después, y la segunda hija, Eve, se hizo periodista y escribió una biografía sobre su madre.

Pierre murió atropellado por un coche de caballos en París cuando Marie tenía 38 años y sus dos hijas aún eran pequeñas. Desolada, siguió sacando adelante a su familia, su trabajo y sus investigaciones.

Una científica en un mundo de hombres

Ya viuda, vivió un breve romance con un compañero científico casado, por lo que fue objeto de duras críticas y desprestigio a nivel social. No lo tuvo nada fácil. Sufrió numerosos desplantes por ser mujer en un mundo, hasta ese momento, exclusivo de hombres.

Por ejemplo, estuvieron a punto de negarle el premio Nobel de Física en 1903, pues los responsables del galardón consideraban que era Pierre, su marido, el que había realizado la mayor parte del trabajo. Finalmente lo recibieron ambos, pues Pierre hizo siempre todo lo posible para que ella recibiera el reconocimiento que se merecía.

Después de una vida consagrada a la ciencia, murió en 1934 a los 67 años de edad debido a una anemia aplásica, posiblemente causada por sus constantes exposiciones sin protección a la radiactividad.

Madame Curie tuvo una vida llena de dificultades y situaciones amargas, pero en todo momento siguió adelante impulsada por sus grandes pasiones: la ciencia, el progreso, el trabajo y la educación. Siempre se negó a patentar sus descubrimientos, porque consideraba que eran para el disfrute y el bien de toda la humanidad.

Sobre la autora:

Ana Molina es Licenciada en Administración de Empresa por Bentley College (EEUU) y especialista en Técnicas para el Bienestar personal y Rendimiento profesional.   Basa su trabajo en el Método TRCD.  Actualmente trabaja como consultora comercial en el área de Gestión del Talento del Instituto de Ingeniería del Conocimiento.

© Ana Molina 2010    Si quieres publicar mis artículos, puedes contactar en info@anamolina.es.

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  1. Mirko Alejandro Says:

    Es inspirador y reanimante pero que dificil es sobreponerse en la vida cotidiana a solo una de las interminables situaciones que paso esa dama. Barbaro

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